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domingo, 17 de marzo de 2019

¿Habla el silencio?

El siguiente es el texto de una carta de lectores que acabo de remitir al diario La Nación.

Leí con suma atención el artículo titulado “Habla el silencio” de F. Sández en la columna “Manuscrito” de la edición de ayer de La Nación.
Me llamó la atención que la autora (quizás por falta de espacio) se haya referido a “la figura femenina de yeso expuesta en la biblioteca del Centro Cultural Conti, con la boca tapada al estilo de quienes reclaman la legalización del aborto” sin aclarar, como puede comprobar cualquiera que haya seguido la historia en las redes, que se trataba de una imagen de la Virgen María, más exactamente una imagen popular de la Virgen de la Medalla Milagrosa, de esas que se consiguen en cualquier santería, “intervenida artísticamente” para permitirnos -en palabras de Picasso, citadas por la autora del artículo- comprender la verdad.
Imagino, después de leerla, que la autora celebraría del mismo modo el arte y condenaría a sus cuestionadores comparándolos con el nazismo (como lo hace en el artículo) si la “figura femenina” fuera, por ejemplo, la de la propia autora o la de alguien querido por ella (su madre o su abuela, digamos) o, por lo menos, respetada (¿Simone de Beauvoir estaría bien?), intervenida artísticamente con un pañuelo celeste que diga: “Salvemos las dos vidas”. También imagino que estaría absolutamente de acuerdo con que tal expresión artística estuviera expuesta en un local financiado con sus impuestos, aunque ella no coincidiera con la posición política de la autora o autor de la obra.
Supongo, también, que la autora no es de la clase de personas que impugna la indignación ajena por las obras artísticas provocativas, al tiempo que se escandaliza de quienes, en nuestro afán de permitir comprender la verdad, mostramos las imágenes reales (y crudas, por supuesto) de abortos provocados. Allí también habla el silencio.